TOCAR UN INSTRUMENTO UNA SINFONIA DE BENFICIOS


El abigarrado calendario de actividades extraescolares de niños y niñas lo lideran la práctica deportiva, el conocimiento de idiomas y la familiarización con la informática. A una considerable distancia suena la música. Así lo confirman los últimos datos del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE), que sitúa el aprendizaje de partituras, pentagramas y escalas, con el Do-Re-Mi-Fa-Sol-La-Si-Do a la cabeza, como la cuarta enseñanza más demandada entre los alumnos de Primaria y Secundaria. A pesar de que los beneficios que aporta tocar un instrumento deberían ser música celestial para los oídos de los padres, se sigue prefiriendo oír, escuchar en el mejor de los casos, que interpretar una melodía. Y eso que la práctica habitual desarrolla la creatividad, mejora la memoria y las habilidades lectoras, entre otros muchos efectos positivos. Pero para ello la música debe representar disfrute, juego, divertimento, no sufrimiento. Los expertos en salud de CONSUMER EROSKI recuerdan que es elemental que los niños se diviertan mientras aprenden a tocar su instrumento y que no deben considerarlo una obligación o una imposición paternal.

 La práctica habitual con un instrumento mejora la destreza manual y la visual. La memoria, la creatividad y las habilidades del lenguaje también se refuerzan. Por eso mismo, cada vez más especialistas recomiendan una formación musical para mejorar las habilidades lectoras y de escritura, sobre todo, en niños con dislexia. La inteligencia espacial, que es la capacidad para percibir de forma detallada el mundo y formar imágenes mentales de los objetos, se desarrolla de forma significativa en quienes tocan un instrumento musical.

Además de los beneficios fisiológicos, la práctica de tocar un instrumento deja también su impronta en el carácter de niños y niñas y en su relación con los demás. En general, son personas metódicas y disciplinadas que cuidan los detalles, tienden a planificar bien las tareas y destacan por su capacidad de atención. Todos ellos, aspectos muy valorables en cualquier estudiante. A menudo, quien toca un instrumento debe hacerlo delante de profesores, examinadores o de público. Esto enseña a los jóvenes a vencer el miedo, la timidez y aporta seguridad y autoconfianza.


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